miércoles, 1 de diciembre de 2010

Salmo 25 Oración pidiendo la dirección de Dios

1 Señor, a ti dirijo mi oracion;
2 mi Dios, en ti confio: no dejes que me hunda en la vergüenza. !Que no se rian de mi mis enemigos!
3 !Que no sea jamás avergonzado ninguno e los que en ti confian!
!Que sean puestos en verguenza los que sin motivo se rebelan contra ti!
4 Señor, muéstrame tus caminos; guiame por tus senderos;
5 guiame, encaminame en tu verdad, pues tú eres mi Dios y salvador, !En ti confio a todas horas!
6 Señor, acuérdate del amor y la ternura que siempre nos has manifestado,
7 pero no te acuerdes de mis pecados ni del mal que hice en mi juventud. Señor acuerdate de mi por tu gran amor y bondad.
8 El Señor es bueno y justo; él corrige la conducta de los pecadores
9 y guía por sus caminos a los humildes; !los instruye en la justicia!
10 Siempre procede con amor y verdad, con los que cumplen su pacto y sus mandamientos.
11 Señor, es grande mi maldad; perdóname, haz honor a tu nombre.
12 Al hombre que honra al Señor, él le muestra e camino que debe seguir;
13 lo rodea de bienestar y dá a sus descendientes posesión del país.
14 El Señor es camino de quienes le honran, y le da a conocer su pacto.
15 Siempre dirigo mis ojos al señor, porque él me libra de todo peligro.
16 Mírame, Señor y ten compasión de mí, porque estoy afligido.
17 Mi corazón se aflige más y más librame de mis angustias
18 Mira mis tristezas y trabajos, y perdona mis pecados.
19 Mira cuántos enemigos tengo que sienten por mi un odio mortal.
20!Cuidame, sálvame la vida! !No dejes que me hunda en la vergüenza, pues en ti busco protección!
21 Que me protejan mi honradez y mi inocencia, pues en ti he puesto mi confianza.
22 !Dios mio, salva a Israel de todas sus angustias!

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